20/2/19

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE GRANADEROS POR ANIVERSARIO DE LA SORPRESA DEL TEJAR

ANIVERSARIO DE LA SORPRESA DEL TEJAR
La vanguardia del ejército patriota al mando del Coronel don Martín Rodríguez, que se había adelantado en misión de reconocimiento, fue sorprendida el 19 de febrero de 1815 por una división española en el paraje llamado El Tejar, frontera argentina en el Alto Perú. El jefe patriota fue tomado prisionero junto a su tropa. Sorprendido por el contraste imprevisto, el entonces Teniente don Mariano Necochea trató de resistir durante un tiempo con veinticinco Granaderos encerrados en un corral de piedras. Al ver inútiles los esfuerzos, montó un caballo en pelo y se lanzó como un rayo sobre la caballería enemiga; dividió la cabeza a un bravo soldado que trataba de detenerlo, y esgrimiendo su sable ensangrentado, se abrió paso fue siendo el único que se escapó rodeado por las fuerzas realistas.

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19/2/19

UNA CALUROSA MAÑANA DE 1826...

El 19 de febrero de 1826 los vecinos de la ciudad de Buenos Aires contemplaron con algo de asombro y un cierto toque de indiferencia a una caravana de carretas precedida por hombres de a caballo, que ingresaba a la ciudad de Buenos Aires. No era una tropa de reseros, no eran gauchos venidos desde alguna estancia, no eran comerciantes o proveedores de la pulpería. Había en ellos, a pesar de las ropas gastadas y polvorientas, a pesar de las barbas crecidas y el visible deterioro físico de algunos, una gallardía, una dignidad íntima, una cierta altivez en la mirada que provocaba inquietud y desconcierto. Pronto un rumor empezó a circular entre los vendedores ambulantes, los troperos de la plaza, algunos parroquianos de los bares de la zona, las chinas que marchaban con los atados de ropa para lavar en la costa. Esos hombres de mirada hosca, mal entrazados, eran, nada más y nada menos, los granaderos de San Martín que regresaban a su ciudad luego de catorce años de ausencia.
En efecto, mil hombres del flamante cuerpo de granaderos marcharon en su momento a Mendoza para incorporarse al Ejército de los Andes. Desde ese momento el regimiento estuvo en todas y no faltó a ninguna. Peleó en Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia. Ganaron y perdieron batallas, pelearon bajo los rayos del sol y en medio de tormentas y borrascas; no dieron ni pidieron cuartel. Mataron y murieron sin otra causa que la de la patria. De sus filas salieron generales, oficiales y soldados valientes. Bolívar, Sucre y Santander ponderaron su disciplina, su coraje, ese orgullo íntimo que exhibían por ser granaderos. San Martín, tan ajeno a los elogios fáciles, dijo de ellos: “De lo que mis granaderos son capaces de hacer, sólo yo lo sé; habrá quien los iguale, quien los supere, no”. Don José sabía de lo que hablaba.
Pero regresemos al lunes 19 de febrero de 1826. Hacía calor en Buenos Aires, y cerca del mediodía no era mucha la gente que se paseaba por la zona de la Recova y la Plaza Mayor. A los rigores de la temperatura, se sumaban los avatares de la política. Bernardino de Rivadavia acababa de asumir la presidencia, un mandato otorgado por un Congreso que ya empezaba a ser impugnado por buenas y malas razones. Desde hacía unos meses, Brasil nos había declarado la guerra y, para escándalo de los ganaderos federales, el Congreso había iniciado el debate para capitalizar la ciudad de Buenos Aires.
No, no eran buenos aires los que soplaban en el Río de la Plata en esa calurosa mañana. Los vientos de la guerra soplaban amenazantes. La guerra contra Brasil, pero también las guerras civiles. Ni el gobierno ni los opositores tenían ganas de recibir visitas inoportunas, visitas que recordaran tiempos viejos y al nombre de San Martín; un nombre incómodo para una ciudad que no le perdonaba no haber movilizado a las tropas en Chile para defender a Buenos Aires del ataque de las montoneras federales de López y Ramírez.
La caravana llegó hasta la Plaza Mayor, los hombres ataron los fletes en los palenques y se protegieron de los rayos del sol bajo la sombra de la Recova. Nadie salió a recibirlos; no hubo ni ceremonias oficiales ni privadas. Nadie los esperaba y nadie parecía tener muchas ganas de hablar con ellos. Ellos tampoco se quejaron o levantaron la voz. Estaban acostumbrados a las ingratitudes.
Repuestos del viaje, el “trompa” Miguel Chepoya hace sonar su trompeta -la misma que vibró en San Lorenzo- frente a la Pirámide de Mayo. Algunos vecinos miran con desconcierto y algo de temor a estos “rotosos” que se comportan de un modo algo extravagante. ¿A quién se le ocurre hacer sonar una corneta ridícula un lunes a la siesta? Es verdad, ¿a quién se le puede ocurrir semejante cosa en el Buenos Aires de 1826? Después, en rigurosa formación, marchan hacia el Parque de Retiro donde dejan sus arreos. Sólo algunos curiosos los acompañan. Ni formación especial ni comitivas oficiales. Una semana después, la Gaceta Mercantil les dedica algunos renglones. Nada más. Tampoco ellos piden más. El único orgullo que se permiten estos hombres es ser soldados de San Martín y pertenecer al regimiento que para el Libertador era, como se decía entonces, la niña de sus ojos. La mayoría de ellos no conoce los entremeses de la política criolla. Seguramente no sabe quién es Rivadavia o Rosas; les basta con saber que conocieron a San Martín y que fueron sus soldados. Motivos tenían para estar orgullosos. Su destino militar en los últimos años estuvo unido a las guerras de la independencia. No faltaron a ninguna cita. Combatieron en Vilcapugio, Ayohuma, Sipe Sipe; desfilaron orgullosos por las calles de Montevideo; estuvieron en San Lorenzo, Chacabuco, Maipú y Cancha Rayada. Después se lucieron en Río Bamba. Pichincha, Junín y Ayacucho. El balance es elocuente: ciento diez batallas en las costillas.
Luego iniciaron el regreso a Buenos Aires. El 10 de julio de 1825 llegaron a Valparaíso bajo las órdenes del coronel Félix Bogado. Nada les resultó fácil. Ni en Valparaíso ni en Santiago los esperaban. Les habían prometido pagarles los sueldos atrasados y no lo hicieron; les habían prometido trasladarlos con las comodidades del caso, y tampoco lo hicieron. El coronel Bogado discutió con políticos chilenos y diplomáticos argentinos. El reclamo era más que modesto: caballos y carretas para regresar a Buenos Aires. Recién en Mendoza, un señor llamado Toribio Barrionuevo, sacó de sus bolsillos unos pesos para financiar el regreso.
El 13 de enero de 1826 salieron de Mendoza en una caravana de veintitrés carretas. Antes de partir, Bogado ordenó un recuento de armas y pertenencias: 86 sables, 55 lanzas, 84 morriones y 102 monturas. Setenta y ocho hombres son los que llegaron a Buenos Aires. De ellos, siete estuvieron desde el principio. Importa recordar los nombres de estos muchachos: Félix Bogado, Paulino Rojas, Francisco Olmos, Segundo Patricio Gómez, Dámaso Rosales, Francisco Vargas y Miguel Chepoya. Dos meses después, Rivadavia se acuerda de ellos y los designa escolta presidencial. Pero las desconfianzas y recelos persisten. Finalmente se corta por lo sano y los disuelven.
Veamos el destino de estos sobrevivientes: Félix Bogado, paraguayo y lanchero, se inició como soldado raso en San Lorenzo y concluyó su carrera militar con el grado de coronel. Cada ascenso lo logró en el campo de batalla. San Martín lo hizo teniente coronel y Bolívar, coronel. Murió en mayo de 1829 en San Nicolás. Estaba pobre y tuberculoso. Hoy un pueblo y numerosas calles lo recuerdan, pero en su momento nadie se acordó de él. El “trompa” Miguel Chepoya, iniciado en San Lorenzo, se dio el lujo de hacer sonar su trompeta en Ituzaingó. Es la última vez que lo hizo. Murió en su ley. Peleando contra un enemigo extranjero. José Paulino Rojas era cordobés. También estuvo en todas y en todas fue respetado por su coraje. Ninguna de esas virtudes alcanzaron para salvarle la vida. Rojas, enredado en las guerras civiles, murió fusilado en 1835.
De los otros, es decir de Vargas, Rosales, Olmos y Gómez no dispongo de datos. Es probable que mucho no haya. Por lo general, las grandes biografías no se escriben con las peripecias de estos hombres, cuyo exclusivo patrimonio son las cicatrices ganadas en los campos de batalla. Después, mucho después, llegarán los reconocimientos y los honores. Bartolomé Mitre dirá del Regimiento de Granaderos: “Concurrió a todas las grandes batallas de la independencia. Dio a América diecinueve generales y más de doscientos jefes y oficiales en el transcurso de la Revolución. Y después de entregar su sangre y sembrar sus huesos desde el Plata hasta Pichincha, se paró sobre su esqueleto y los soldados regresaron a sus hogares trayendo su viejo estandarte bajo el mando de uno de sus últimos soldados ascendidos en el espacio de trece años de campaña”. Buenas y bellas palabras, para hombres que aquel lunes de febrero de 1826 ni siquiera recibieron el saludo de los perros que entonces vagaban libres y salvajes por las calles de Buenos Aires.
Fuente: Rogelio Alaniz para el Diario “El Litoral”, 2013.-

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE GRANADEROS POR ANIVERSARIO DEL REGRESO DEL REGIMIENTO A BUENOS AIRES

ANIVERSARIO DEL REGRESO DEL GLORIOSO REGIMIENTO DE GRANADEROS A BUENOS AIRES
En silencio, invencibles, cruzados de cicatrices, cargados de glorias llegan a Buenos Aires el 19 de febrero de 1826, los restos del Regimiento de Granaderos a Caballo de los Andes, después de trece años de intenso batallar por los campos de medio continente para concretar la libertad de las naciones de América. Volvían a las órdenes del coronel don José Félix Bogado al viejo cuartel de Retiro 78 valientes de los escuadrones 1º, 2º y 3º, que en Junín y Ayacucho habían contribuido a consolidar la definitiva derrota de las fuerzas realistas.

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TAMBORES

La Fanfarria Militar “Alto Perú” del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martin" en la final del #125AbiertoArgentinoHSBC 🐴

Carlos Ravazzani.-

VUELTA AL MUNDO

Fotografía tomada en la Ciudad de Quebec, Canadá el día 7 de julio 2305hs

Carlos Ravazzani.-

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE HUMAITA

EL EJÉRCITO ALIADO FUERZA EL PASO DEL RÍO PARAGUAY FRENTE A LA FORTALEZA DE HUMAITÁ
El vicealmirante Ignacio, cumpliendo órdenes del marqués de Caxia, comandante en Jefe del Ejército Aliado, por ausencia del general Mitre, dispone forzar el paso del río Paraguay hacia el norte, desafiando el fuego de las baterías de la fortaleza de Humaitá y el 19 de febrero de 1868, tres poderosos acorazados de la escuadra brasileña en operaciones contra el Paraguay, rompieron la línea de pontones y cadenas que los paraguayos habían extendido atravesando el río Paraguay, frente a Humaitá, para entorpecer su paso hacia Asunción y cruzaron a todo vapor por frente a las Baterías instaladas en la costa, sorprendentemente, sin sufrir mayores daños. Por más de tres meses la escuadra brasileña había estado bombardeando inútilmente estos pontones, demorando así las operaciones del ejército de tierra, por no atreverse a acercarse a tiro de cañón de esas baterías.

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18/2/19

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE GRANADEROS POR ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL

ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL
El 18 de febrero de 1812, el gobierno de las Provincias del Río de la Plata contestó al pedido del general don Manuel Belgrano que había resuelto que “se haya, reconozca y use por las tropas la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata, que deberá componerse de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida desde esta fecha la roja con que antiguamente se distinguían”. Cinco días antes, el 13 de febrero, el general Belgrano había enviado al Superior Gobierno un oficio que expresaba: “Parece que es llegado el caso de que Vuestra Excelencia se sirva declarar la Escarapela Nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos.” Quedaron así consagrados, oficialmente, los colores nacionales con que debía poco después formarse la bandera y servir de fondo a las armas de la patria.

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FINAL DE POLO

La Fanfarria Militar “Alto Perú” del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martin" en la final del #125AbiertoArgentinoHSBC 🐴

Carlos Ravazzani.-

PUERTO

Fotografía tomada en Marina Green Park, Long Beach, California el día 25 de octubre a las 1234hs.

"«¿Qué es mi barco? Mi tesoro.
¿Qué es mi Dios? La libertad.
¿Mi ley? ¡La fuerza y el viento!
¿Mi única patria? ¡La mar!

«Son mi música mejor
aquilones;
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

«Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado.
Arrullado
por el mar.

«¿Qué es mi barco? Mi tesoro.
¿Qué es mi Dios? La libertad.
¿Mi ley? ¡La fuerza y el viento!
¿Mi única patria? ¡La mar! "
José Espronceda

Carlos Ravazzani.-

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE GRANADEROS POR ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA FANFARRIA MILITAR “ALTO PERÚ”

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA FANFARRIA MILITAR “ALTO PERÚ”
La Fanfarria Militar “Alto Perú”, del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, fue creada el 18 de febrero de 1926 por propuesta del ministro de Guerra, que decía:
Visto el expediente M.129 del Regimiento 1º de Caballería Escolta Presidencial “Granaderos a Caballo - General San Martín”, lo informado por el señor inspector General del Ejército y teniendo en cuenta las funciones que le corresponden como regimiento escolta de su excelencia el señor Presidente de la Republica;
El ministro de guerra
Resuelve:
1º Organícese la banda de música para el Regimiento nº 1 de Caballería Escolta Presidencial “Granaderos a Caballo General San Martín”, con el personal que actualmente tiene, completándolo hasta el número de treinta y tres con personal de las bandas de música de los institutos y cuerpos de infantería del ejército, a razón de uno por unidad.
En el año 1971 por orden del día del Regimiento Nro. 218/71, se le imponen distintas denominaciones a cada subunidad del regimiento, correspondiéndole a la fanfarria militar la de “Alto Perú”.
En todos los tiempos, los toques militares han existido y han animado a los ejércitos, especialmente a las unidades de caballería que los necesitaba para transmitir las órdenes del jefe a grandes distancias.
Los músicos granaderos que se destacaron en la Emancipación Americana, siendo estos las bases embrionarias de la Fanfarria Militar, fueron el Sargento Miguel Chepoya corneta de órdenes que integró el Ejército Libertador del General San Martín compartiendo las campañas de Chile, Perú y Ecuador, siendo uno de los siete granaderos que habían partido desde Buenos Aires.
Regresó al país a órdenes del Coronel Félix Bogado quien también se habia incorporado como corneta de órdenes, y tuvo el honor de traer de regreso a los héroes que depositaron sus armas en el glorioso Regimiento.
Los oficiales, suboficiales y soldados de la Fanfarria Militar usan en la manga izquierda de su uniforme el escudo con la inscripción; "Yo soy de los vencedores de Pasco" que fuera otorgado por el Capitán General y en Jefe del Ejército Unido Libertador del Perú, el 18 de diciembre de 1820, a los Granaderos que participaron en la batalla, librada el 6 de diciembre de 1820 por una división del Ejército Libertador al mando del General Juan Antonio de Arenales en las sierras del Alto Perú, cerca de la ciudad de Pasco.
La fanfarria militar es un organismo musical integrado exclusivamente por ejecutantes de instrumentos musicales de metal y percusión, con capacidad de interpretar música académica adaptada a las posibilidades técnicas del instrumental; música popular, además de la música militar, la cuál puede realizarse tanto a pie como montados a caballo.
Cuando forma montada a caballo, se reemplaza los tambores, bombo y platillos por timbales, los cuales montan en caballos zainos oscuros.
Es necesario recordar que tras la visita a nuestro país en el año 1997 del señor presidente de Francia Jacques Chirac, nuestra fanfarria fue invitada a participar del “II festival internacional de música militar” realizado en la ciudad de Niza, convirtiéndose en la primer banda o fanfarria que haya pisado suelo europeo.
Asimismo, enmarcado en los festejos de la semana de Chilenidad, entre los días 10 y 17 de setiembre de 2007 el Ejército de la República de Chile organizó el “1er Tatoo Militar” de sudamérica a nivel internacional, en el que la Fanfarria Militar “Alto Perú” participó en representación de la Republica Argentina, actuando en conjunto con otras bandas internacionales de Canadá, República Oriental del Uruguay y la India. En esta oportunidad actuaron también las bandas de música pertenecientes a la armada, carabineros, fuerza aérea, y, escuela militar representativa del Ejército Chileno.
Actualmente participa en las actividades de ceremonial de estado correspondiente a visitas oficiales y embajadores extranjeros acreditados en el país, constituyéndose la Fanfarria Militar “Alto Perú” en un elemento simbólico de unión entre el Ejército y la sociedad toda.

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL

ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL
El 18 de febrero de 1812, el gobierno de las Provincias del Río de la Plata contestó al pedido del general don Manuel Belgrano que había resuelto que “se haya, reconozca y use por las tropas la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata, que deberá componerse de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida desde esta fecha la roja con que antiguamente se distinguían”. Cinco días antes, el 13 de febrero, el general Belgrano había enviado al Superior Gobierno un oficio que expresaba: “Parece que es llegado el caso de que Vuestra Excelencia se sirva declarar la Escarapela Nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos.” Quedaron así consagrados, oficialmente, los colores nacionales con que debía poco después formarse la bandera y servir de fondo a las armas de la patria.

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE CORACEROS POR ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL

ANIVERSARIO DE LA CONSIGNACIÓN DE LOS COLORES DE LA ESCARAPELA NACIONAL
El 18 de febrero de 1812, el gobierno de las Provincias del Río de la Plata contestó al pedido del general don Manuel Belgrano que había resuelto que “se haya, reconozca y use por las tropas la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata, que deberá componerse de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida desde esta fecha la roja con que antiguamente se distinguían”. Cinco días antes, el 13 de febrero, el general Belgrano había enviado al Superior Gobierno un oficio que expresaba: “Parece que es llegado el caso de que Vuestra Excelencia se sirva declarar la Escarapela Nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos.” Quedaron así consagrados, oficialmente, los colores nacionales con que debía poco después formarse la bandera y servir de fondo a las armas de la patria.

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE INSTAGRAM DE GRANADEROS

POSTALES DEL G20
Un Granadero con su uniforme de combate custodiando el perímetro de Casa Rosada. 
El Regimiento de Granaderos participó de las ceremonias durante la visita de los mandatarios extranjeros, y además estuvo brindando seguridad durante la cumbre del #G20Argentina

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE EL OMBÚ

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE EL OMBÚ
El dia 16 de febrero de 1827 se produce el Combate de El Ombú. En la Guerra del Brasil, invadido el Sur del territorio brasileño por el ejército a las órdenes del General Carlos M. de Alvear, tropas del Coronel Lucio Mansilla atacan y vencen una columna brasileña mandada por el General Manuel Bentos. Esta misma columna había sido derrotada el 13 de este mes por el Coronel Juan G. de Lavalle.

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE CORACEROS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE OMBÚ

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE OMBÚ
La batalla de Ombú fue un enfrentamiento producido el 16 de febrero de 1827 entre las tropas del Ejercito Nacional y las del imperio del Brasil, enfrentados por el control de la banda oriental, en manos brasileñas desde 1824. Tres días después del triunfo de Juan Galo de Lavalle frente a las fuerzas del General Manuel Bentos en Bacacay, el General Lucio Norberto Mansilla atacó con 350 hombres a caballo y 1.800 efectivos de infanteria a la caballería de Bentos, elite de la tropa imperial que contaba con 347 jinetes. La dispersión de las fuerzas de Bentos evitó que tomaran parte en la batalla de Ituzaingó, cuatro días más tarde, que volvió a saldarse en favor de los argentinos. A Mansilla el éxito le valió la condecoración del gobierno federal, y la designación de Jefe del Estado Mayor de Cawrlos María de Alvear, comandante de las fuerzas argentinas.

El Barón del Rio Branco describió la acción de la siguiente forma;
"Acciones de Sanga Funda y Passo del Umbu (en uno de sus informes, el argentino General Alvear convierte estos choques en una gran lucha y la victoria de su caballería). El Marqués de Barbacena había puesto el Coronel Bento Manuel Ribeiro, con 858 milicias de caballería, para observar de cerca los movimientos del Ejército Argentino. En la mañana de este día, el había escrito a Barbacena (carta de los campos de la localidad de Pau Amarillo): "El enemigo de carretame bajó hoy por el campo de la Cruz (es el campo de batalla Caaibaté, ver 10 de febrero) entre el chapado Cocodrilo y Cacequi: es cierto retiro por San Simón Hoy me voy a quedar en Ibicuí en el Paso Umbu, para mis Cavalhadas de forma segura, y hacer la guerrilla, hasta que pasen la etapa del fondo de Loreto de fondo, y lo haré, saliendo adelante" [...] Los brasileños corrieron para el terreno de Passo de Umbu, cuando apareció el general Lucio Mancilla, el jefe de una división de caballería de 1.190 hombres. Bento Manuel se apresuró a la marcha, con órdenes al Major Gabriel Gomes Lisboa para cubrir su movimiento con tres escuadrones y atacar a la vanguardia enemiga, si encontraba oportunidad. En el lugar llamado Sanga Funda, el Major Gomes Lisboa atacó, destruyendo por completo esta vanguardia, y fue reunido a su jefe, que había tomado posiciones en la margen derecha de la cancha Umbu (Ibicuí). Mancilla intentó cruzar el río, pero fue rechazado por nuestros tiradores, retirándose después de un tiroteo. En los enfrentamientos y escaramuzas en este día tuvimos 10 muertos (alférez) y 11 heridos. El informe dice que el argentino Mancilla General había 10 muertos y 12 heridos. El nombre de esta supuesta victoria se le dio a una de las calles de la ciudad de Buenos Aires (Calle de Ombú)."

15/2/19

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE RÍO PUEBLO VIEJO

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE RÍO PUEBLO VIEJO
El 14 de febrero de 1975 fallecía, en cumplimiento del deber, el capitán (post mortem) Héctor Cáceres en el combate de Río Pueblo Viejo, provincia de Tucumán.
En la misma acción fueron heridos el teniente Rodolfo Ritcher, el subteniente Daniel Arias y el cabo primero Orellana, quienes junto a sus soldados, en la profundidad de la espesura del monte tucumano, no cejaron ante su deber de cumplir con la Patria.

ESCUADRÓN CHACABUCO

Miembros del Escuadrón Chacabuco del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín” en la Plaza de Armas de la Unidad instantes antes de la formación por el relevo del Segundo Jefe. 
Los granaderos de hoy que integran este escuadrón, cumplen distintas funciones, tareas y actividades, que están muy lejos de aquellas acciones bélicas como la de “Chacabuco”, pero el espíritu de sacrificio, el entusiasmo profesional, el sentido de patriotismo y el amor a la patria, es el mismo que el de aquellos bravos que combatieron el 12 de febrero de 1817 en la cuesta de Chacabuco.
El Escuadrón Chacabuco (Destacamento Militar Residencia Presidencial de Olivos) brinda seguridad a la SPN, sus familiares directos y las instalaciones de la RPO (Residencia Presidencial de Olivos), para salvaguardar la integridad física de los mismos, dentro de estas instalaciones, a fin de contribuir con la misión de la Casa Militar de la Presidencia de la Nación.

BORIS CLUB

Fotografía tomada en Boris Club, Ciudad Autónoma de Buenos Aires el día 21 de octubre a las 2254hs.

"Estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
boogie woogie, boogie woogie
boogie woogie
interminables noches de luz sin sol
pueden quemarte los ojos y enceguecer
minas locas, whisky, mucho placer
pueden tu alma palidecer
jugá si querés, tratá de no perder la
cabeza
estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
jugá si querés, trat';a de conservar la
pureza
interminables noches de luz sin sol
pueden quemarte los ojos y enceguecer
minas locas, whisky, mucho placer
pueden tu alma palidecer
jugá si querés, tratá de no perder la
cabeza
estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
estamos batiendo los boogies
batiendo los boogies
jugá si querés, trat';a de conservar la
pureza
boogie batidor, boogie batidor"
Memphis.

Carlos Ravazzani.-

14/2/19

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE INSTAGRAM DE GRANADEROS

ANIVERSARIO CHACABUCO 
Oficial del Regimiento de Granaderos a Caballo formado en la Plaza San Martín durante la ceremonia por el 202 aniversario de la Batalla de Chacabuco. 

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PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE CORACEROS POR ANIVERSARIO DEL JURAMENTO DE OBEDIENCIA A LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE

ANIVERSARIO DEL JURAMENTO DE OBEDIENCIA A LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE
A principios de enero de 1813 el Ejército a órdenes del general Belgrano, acantonado en Tucumán luego del triunfo del 24 de septiembre del año anterior, se pone en marcha hacia el norte. Ya para el 11 de febrero el grueso del Ejército había cruzado el río Pasaje. En ese lugar, el 13 de febrero de 1813, decide Belgrano que las tropas presten el juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente que, con gran pompa, había inaugurado sus sesiones en Buenos Aires el 31 de enero. Por tercera vez despliega la bandera celeste y blanca ante el ejército formado. "Éste será el color de la nueva divisa con que marcharán al combate los nuevos campeones de la patria", les dice. Y luego, personalmente y en forma individual, toma juramento a los soldados. Sobre una margen del río se yergue un árbol eminente y frondoso. Cuando los ecos de la marcha del Ejército se pierden a lo lejos, sobre el gigante vegetal, mudo testigo de la emocionante ceremonia, queda prendido en su tronco una tablilla grabada a punta de cuchillo, donde se lee “Río del Juramento”.

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