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24/10/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA ACCIÓN DE LOS TRES SARGENTOS

ANIVERSARIO DE LA ACCIÓN DE LOS TRES SARGENTOS
Después de Vilcapugio, y a pesar de su victoria, las fuerzas realistas carecían de abastecimientos y medios de transporte como para marchar en persecución de las tropas de Belgrano. Este supo sacar partido de tales circunstancias y procuró hostilizar constantemente a sus enemigos por medio de partidas aisladas que los atacaban por sorpresa. En estas refriegas comenzó a distinguirse por su extraordinaria temeridad el futuro general Gregorio Aráoz de La Madrid, que entonces ostentaba el grado de teniente del cuerpo de Dragones. Merece recordarse, por el arrojo de sus principales protagonistas –los soldados Mariano Gómez, Santiago Albarracín y Juan Bautista Salazar-, la acción de Tambo Nuevo, que el mismo La Madrid nos relata en sus Memorias:
“Llega la hora señalada y se me presentan los bomberos (espías) con la noticia de haber dejado (los realistas) en Tambo Nuevo una compañía como de 40 a 50 infantes. En el acto de recibir esta noticia mandé montar a caballo a mis 14 hombres, incluso el baqueano Reynaga, y me dirigí a sorprender la compañía, pues ésta venía seguramente (como lo afirmaron después los prisioneros) a tomarme la espalda por la quebrada…. Emprendí mi marcha, en efecto, en esta dirección, mandando por delante a Gómez, Albarracín y Salazar, con los indios que acababan de llegar con la noticia, en clase de descubridores. Seguía mi marcha en este orden, con mi baqueano Reynaga a mi lado, y habían pasado ya algunas horas, cuando se me presenta Albarracín avisándome de parte de Mariano Gómez, que encabezaba la descubierta, que venía en marcha conduciendo prisionera a la guardia (realista). Gustosamente sorprendido con esta noticia pregunté… ¿Cómo han obrado ustedes ese prodigio? Continuando mi marcha, me refiere Albarracín que, al asomar los tres hombres el portezuelo de Tambo Nuevo, habiendo señalado el baqueano el rancho en que estaba colocada la guardia….. aproximándose Gómez al momento, le propuso a sus dos compañeros si se animaban a echarse con él sobre aquella guardia que dormía, y cuyos fusiles se descubrían arrimados a la pared con la luz de la lámpara: habiéndole contestado ellos que sí, se precipitan los tres con los dos indios que los guiaban, sobre la puerta del rancho, y que desmontado Gómez en la puerta con sable en mano, dio el grito de “ninguno se mueva”, a cuyo tiempo, abrazándose de los 11 fusiles que estaban arrimados, se los alcanzó a los dos indios; que enseguida hizo salir y formar afuera a los 11 hombres y los echó por delante, habiéndose colocado el exponente a la cabeza, Salazar al centro y Gómez ocupó la retaguardia, suponiéndose oficial y haciendo marchar a los dos indios con los fusiles por delante. Mientras Albarracín me informaba de todo esto, presentóseme Gómez con sus diez prisioneros (ocho soldados y dos cabos), diciéndome que el sargento que mandaba esta guardia, se le había escapado tirándose cerro abajo al descender por un desfiladero, y que no había querido perseguirlo por temor de exponerse a que pudiesen fugar los demás…”.
Como consecuencia de esta acción, los soldados Gómez, Albarracín y Salazar fueron ascendidos a sargentos, conociéndoselos en adelante como “los sargentos de Tambo Nuevo”. También el general Belgrano les obsequió con los mejores caballos que tenía, especialmente a Gómez, a quien le regaló un hermosísimo caballo blanco.
Poco tiempo después, el sargento Mariano Gómez ofreció al general Belgrano, “traerle los mejores caballos o mulas del ejército enemigo”. La Madrid relata también este episodio en sus Memorias: “La noche los favoreció porque se puso muy nebulosa, pues al rayar el siguiente día se presentó Gómez al general con sus dos compañeros (los sargentos de Tambo Nuevo, Albarracín y Salazar) y le entregó once hermosas mulas de jefes y oficiales que logró sacar del campamento enemigo, cortando con sus cuchillos los lazos en que estaban amarradas a las estacas de las tiendas, mientras sus compañeros velaban montados y teniéndole su caballo; para comprobante de esa verdad traían atadas todas ellas al pescuezo pedazos de lazos. Al salir con ellas fueron sentidos por un centinela y perseguidos, sufriendo una descarga al pasar descendiendo la cuesta por cerca de la guardia, y cuyos tiros se sintieron en nuestro campo; pero ellos se salvaron con su presa y el general les regaló once onzas de oro”.
El Sargento Gómez, tucumano, murió fusilado por los realistas en Humahuaca en 1814; el Sargento Salazar murió en combate ese mismo año y el Sargento Albarracín murió en 1840, con el grado de Comandante de milicias, ambos eran cordobeses. 
Una calle de Buenos Aires los recuerda con el nombre de Tres Sargentos.

1/10/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE VILCAPUGIO

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE VILCAPUGIO
El 1 de octubre de 1813 se produce la Batalla de Vilcapugio. Un ejército español al mando del General Pezuela derrota al ejército del General Belgrano, en la pampa de Vilcapugio, en el Alto Perú. La batalla parecía inclinarse en favor de las fuerzas independentistas, luego de un ataque a fondo de la infantería argentina, cuando se oyeron órdenes confusas indicando detener el esfuerzo. Esto generó una gran confusión entre los patriotas, aprovechada por los españoles para contraatacar, logrando estos desarticular al ejército de Belgrano.
En mayo de 1813 las fuerzas patriotas no habían podido avanzar de Jujuy. El 12 de este mes el general Belgrano explicaba al Gobierno que se hallaban desprovistas de armamento, vestuario y cabalgaduras; la infantería “casi sin calzados”. Agregaba: “Apenas se halla aquí el Nº 1 para custodiar el gran armamento que tenemos, el parque y la maestranza, y los hospitales de sangre y enfermedades”.
Superando dificultades, en setiembre los 3.600 hombres que componían el Ejército patrio se movieron hacia la llanura de Vilcapugio, entre Potosí y Cochabamba. El 1º de Octubre allí chocaron con el Ejército Real del Perú, mandado por el general Joaquín de la Pezuela.
Nuevamente Belgrano logró vencer en el centro y en la derecha; mientras en el costado izquierdo se combatía con gran ardimiento. En sus memorias el entonces capitán José María Paz indica: “Nuestra ala derecha y la mayor parte del centro habían triunfado del enemigo que tenían al frente, poniéndolo en completa derrota y tomándole su artillería. El mismo Pezuela dando por perdida la batalla, había fugado hasta Condo-Condo, de donde lo hicieron volver las noticias que le llevaron de su ala derecha”. ¿Qué sucedía allí? Una carta del capitán José María Somalo escrita tres días después explicó: “El señor General tuvo ganada la acción, pues logró con el Nº 6, Cazadores y Pardos, destrozar al enemigo, pero la reserva de éste cargó sobre el Nº 8 y a éste fue a auxiliarlo el Nº 1, que no desplegó bien: de aquí resultó la confusión, con lo que se retiraron a un cerro los nuestros”.
En efecto: el batallón 8 –de nueva creación-, compuesto en su mayor parte por reclutas, se desordenó ante el empuje realista; y al acudir en su apoyo el Regimiento 1 para restablecer el combate, quedó envuelto en su dispersión: vaciló y comenzó a replegarse.
La derecha y el centro acompañaron este movimiento: un funesto toque de “retirada” –que nunca pudo establecerse de dónde partió- hizo que la infantería y la caballería triunfantes retrocedieran, mientras Belgrano intentaba reunir a los dispersos agitando la bandera desde una pequeña elevación. Fueron inútiles sus esfuerzos y se pronunció la derrota, aunque Pezuela no la aprovechó pues no hubo persecución.
La ya citada carta de Somalo refiere: “Según mi cálculo a pesar de lo que hemos padecido no hay cuidado”, “ha sido mucha la dispersión del enemigo”. Pudo salvarse la mitad de la artillería, y el Ejército se retiró a Potosí. Aquí Belgrano procedió a reorganizarlo.
Una revista de sus fuerzas, efectuada en Macha el 30 de octubre, daba un total disponible de 1.883 hombres. Según la misma formaban el Regimiento 1, 10 capitanes, 8 tenientes y 15 subtenientes, 21 sargentos y 34 cabos, 14 tambores y 325 soldados, haciendo un total de 394 efectivos. Similar el Nº 6 con 346 hombres, la escolta 354, y Pardos 196. En la caballería, 211 Dragones y 219 Cazadores. La compañía de Socaba contaba 76 miembros.