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26/7/18

VENTANAL

Fotografía tomada en Brookfield Place, New York, el día 14 de enero a las 0916hs.

"Ventanal, ventanal,
cristal del tiempo vano.

Tu mano,
la magnolia de tu mano,
desmayada en el fangal
del barrio hermano.

Ventanal, ventanal,
tu mal
lloraba al piano.

Y todo tan sencillo
y tan lejano
como el grillo y el verano,
como vos y como yo.

Sé que es imposible y que no hay nada.
Sé que ya no existe tu balcón.
Sé que en tu esperanza desgarrada
la ventana alucinada se cerró.

Vuelve a recorrer la misma senda,
déjame abrigarte, corazón.
Llámame otra vez para que entienda
que tu voz en una senda me esperó.

Ventanal, ventanal,
total,
llegó el invierno
mojando aquel eterno
verso tierno
que fue luz sentimental
en tu cuaderno.

Ventanal, ventanal,
ya sé que fue la vida,
y todo en un final
de adiós pequeño,
donde estabas como un sueño
malherida en tu percal."
Héctor Stamponi y Cátulo Castillo

Carlos Ravazzani.-

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6/3/18

LA CALESITA

Fotografía tomada en el Central Park, New York, el día 20 de enero a las 1620hs.

"Llora la calesita
de la esquinita sombría,
y hace sangrar las cosas
que fueron rosas un día.
Mozos de punta y hacha
y una muchacha que me quería.
Tango varón y entero
más orillero que el alma mía.
Sigue llorando el tango
y en la esquinita palpita
con su dolor de fango
la calesita...

Carancanfún... vuelvo a bailar
y al recordar una sentada
soy el ranún que en la parada
de tu enagua almidonada
te grito: ¡Carancanfún!
Y el taconear
y la "lustrada"
sobre el pantalón
cuando a tu lado, tirado,
tuve mi corazón.

Grita la calesita
su larga cuita maleva...
Cita que por la acera
de Balvanera
nos lleva.
Vamos de nuevo, amiga,
para que siga
con vos bailando,
vamos que en su rutina
la vieja esquina
me está llamando...
Vamos, que nos espera
con tu pollera marchita
esta canción que rueda
la calesita..."
Mariano Mores y Cátulo Castillo

Carlos Ravazzani.-

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18/10/17

LA CALESITA....

Fotografía tomada en el Central Park, New York, el día 13 de enero a las 1544hs.

"Llora la calesita
de la esquinita sombría,
y hace sangrar las cosas
que fueron rosas un día.
Mozos de punta y hacha
y una muchacha que me quería.
Tango varón y entero
más orillero que el alma mía.
Sigue llorando el tango
y en la esquinita palpita
con su dolor de fango
la calesita...

Carancanfún... vuelvo a bailar
y al recordar una sentada
soy el ranún que en la parada
de tu enagua almidonada
te grito: ¡Carancanfún!
Y el taconear
y la "lustrada"
sobre el pantalón
cuando a tu lado, tirado,
tuve mi corazón.

Grita la calesita
su larga cuita maleva...
Cita que por la acera
de Balvanera
nos lleva.
Vamos de nuevo, amiga,
para que siga
con vos bailando,
vamos que en su rutina
la vieja esquina
me está llamando...
Vamos, que nos espera
con tu pollera marchita
esta canción que rueda
la calesita..."
Mariano Mores y Cátulo Castillo

Carlos Ravazzani.-

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22/8/16

LA CANTINA DEL PUERTO

Fotografía tomada en el Delta del Tigre, Provincia de Buenos Aires el día 20 de junio a las 1011hs.-

"Brillando en las noches del puerto desierto,
como un viejo faro, la cantina está
llamando a las almas que no tienen puerto
porque han olvidado la ruta del mar.

Como el mar, el humo de niebla las viste
y envuelta en la gama doliente del gris
parece una tela muy rara y muy triste
que hubiera pintado Quinquela Martín.

Rubias mujeres de ojos de estepas,
lobos noruegos de piel azul,
negros grumetes de la Jamaica,
hombres de cobre de Singapur.

Todas las pobres almas sin numbo
que aquí a las plazas arroja el mar,
desde los cuatro vientos del mundo
y en la tormenta de una jazz-band.

Pero hay en las noches de aquella cantina
como un pincelazo de azul en el gris,
la alegre figura de una ragazzina
más breve y ardiente que el ron y que el gin.

Más breve cien veces que el mar y que el viento,
porque en toda ella como un fuego son
el vino de Capri y el sol de Sorrento
que queman sus ojos y embriagan su voz.

Cuando al doliente compás de un tango
la ragazzina suele cantar,
sacude el alma de la cantina
como una torva racha de mar.

Y es porque saben aquellos lobos
que hay en el fondo de su canción
todo el peligro de las borrascas
para la nave del corazón."
Cátulo Castillo y José González Castillo

Carlos Ravazzani.-