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18/12/18

¿POR QUE PAPA NOEL BAJA POR LA CHIMENEA?

A los niños suele decírseles que cuando Papá Noel (o Santa Claus) visita sus hogares, lo hace introduciéndose por la chimenea. Esta representa una curiosa manera de acceder a una casa, y se ha recurrido a algunas ideas ingeniosas para explicar tal proceder.
Algunas autoridades relacionan este ingresar por la chimenea con la primitiva adoración del fuego, pero no existe evidencia que soporte esta teoría. Otros lo atribuyen a una vieja costumbre según la cual se limpiaban las chimeneas el día de Año Nuevo para permitir el ingreso de la buena
suerte durante el resto del año. Tal costumbre puede haber existido, pero no hay nada —salvo la conjetura— que la vincule a Papá Noel o a Santa Claus.
Para comprender la verdadera explicación del ingreso por la chimenea es importante recordar su origen. Todas las referencias modernas remiten al famoso poema "Una visita de San Nicolás", escrito en 1822 por el estudioso norteamericano Clement Moore a sus seis hijos jóvenes. En este poema describe a San Nicolás llegando en un trineo tirado por renos y aterrizando en el techo de su casa. Salió al exterior para ver qué sucedía:
"Entonces, en un santiamén oí sobre el techo la danza de los pequeños cascos, y al volver mi cabeza para retirarme
Santa Claus, de un salto, bajó por la chimenea".
Moore había incursionado en el campo de la antropología, y estudiado una vasta cantidad de mitos y leyendas de Navidad antes de sentarse a escribir lo que suponía un simple y puramente imaginativo cuento para niños, cuando en realidad su poema representaba una viva amalgama de una variedad de antiguas tradiciones, y parece que el arribo por vía de la chimenea tiene su origen en Finlandia.
Una vez trasladada la ubicación de la escena de una moderna casa occidental a una primitiva vivienda lapona el elemento de la chimenea se hace obvio. Los antiguos lapones
vivían en pequeñas carpas, similares a un iglú, cubiertas por
pieles de renos, hundidas en la tierra de modo que apenas si la parte superior era visible. La entrada era un hueco en el techo, a la vez vía de escape para el humo de su fuego, lo cual hacía que puerta y chimenea fuesen una misma cosa. De esta manera si Papá Noel/Santa Claus ingresaba por la puerta automáticamente descendía por la chimenea.
El poema de Clement Moore contiene dos importantes claves. Cuando llega el visitante sus renos se oían en el techo, lo cual armoniza con el entorno lapón. Por otra parte entra de un solo salto; no baja la chimenea, se arroja por ella. Esto carecería de sentido tomando en cuenta las altas chimeneas de nuestras casas, pero resulta una descripción perfecta de una choza lapona cubierta por pieles.
En la foto: Antigua chimenea construída por uno de los pioneros de Bariloche, Don Otto Meiling.
Fuente: “Tradiciones de Navidad”, Desmond Morris, Editorial Emecé, Buenos Aires 1993.

21/12/17

LA TRADICIÓN DE LOS VILLANCICOS

Hoy en día los villancicos tienden a ser tan santificados que olvidamos cómo eran anteriormente. En honor a la verdad, en su forma original se preocupaba mucho más por los placeres de la carne que por la "Noche Santa". Unas pocas líneas de un villancico navideño cantado en 1642 nos dará una idea de lo que tenían en mente los cantores de aquella época:
Las dos primeras líneas dicen: "Venid muchachos locos, animaos pues ya está aquí la Navidad", y prosigue: "Comamos y bebamos libremente pues nada debemos pagar", y termina con: "dejad vuestros remilgos y atacad los pastelitos * (Juego de palabras en torno a la palabra mince que significa tanto "andar afectadamente" como "desmenuzar o picar la carne" pastelitos de
carne picada); seguid mi consejo y dejaos guiar por los sabios".
Conviene recordar estas palabras para refutar a quien se queje del modo en que la naturaleza sagrada de la Navidad ha sido mancillada por la codicia moderna. Nada de moderno tiene la obsesión navideña de pasarlo bien, pero ¿cómo comenzaron los villancicos?
Los más tempranos villancicos navideños ingleses datan del siglo XIII, eran originalmente franceses, y se cantaban como parte de una danza en ronda. En aquellos tiempos la música religiosa era muy solemne y en gran medida limitada a los monasterios, y como consecuencia las iglesias pequeñas carecían de música sacra para acompañar sus oficios pues la gente era mayormente analfabeta e incapaz de leer música, de modo que los villancicos proporcionaban una alegre alternativa para el pueblo en general.
Por desgracia las representaciones se desmandaron e incomodaron al clero; tomaron la forma de piezas teatrales en lugar de ceñirse a la simple expresión vocal. Se recrearon escenas de la natividad dentro de las iglesias que adquirieron excesiva realidad, como por ejemplo aquellas en que María hacía su festiva aparición montada sobre el lomo de un burro.
Las representaciones que acompañaban los cantos se hicieron demasiado realistas, y alarmaron al clero con la intromisión de tanta diversión en las casas sagradas. Cuando los cantores agregaron baile a los cantos, se decretó la prohibición de los villancicos dentro de las iglesias, calificándolos de "diabólicos".
Prohibido el ingreso a las casas sagradas, los cantores de villancicos debieron ambular por pueblos y ciudades cantando para la gente común, que amaba esas canciones. Esa costumbre se mantiene y explica por qué hoy en día recibimos las tradicionales visitas, casa por casa, durante las semanas anteriores a la Navidad.
Hoy los villancicos han quedado desligados de los bailes y las licenciosas representaciones de antaño, y se han convertido en algo tan respetable que la mayoría de las catedrales e iglesias organizan conciertos de villancicos, permitiendo así el retorno de una antigua tradición que en un tiempo fue condenada como obra del demonio.

Fuente: “Tradiciones de Navidad”, Desmond Morris, Editorial Emecé, Buenos Aires 1993.

19/12/17

¿POR QUE PAPA NOEL LLEVA ESA VESTIMENTA?

Quizá resulte difícil creerlo, pero el moderno Papá Noel o Santa Claus debe su vestimenta no a una antigua leyenda o temprana mitología sino a la Coca-Cola Company, y a continuación presentamos evidencias concretas para avalar nuestra extraña afirmación:
Hace mucho tiempo Papá Noel era presentado luciendo los más variados atuendos, a veces verdes, púrpura, celeste, azul oscuro, marrón o rojo, y algunas ilustraciones lo mostraban como una figura multicolor vestido con, por ejemplo, pantalones azules, chaleco amarillo y chaqueta roja. En algunos casos sus vestiduras mostraban adornos de piel marrón, negra o blanca, y a veces se lo veía cubierto íntegramente de pieles o de cueros.
En la cabeza solía llevar una corona de muérdago, un sombrero de copa, un casquete, un gorro de dormir o una puntiaguda capucha. En algunas ocasiones se lo presentaba
luciendo una corona hecha de copas de vino o de botellas, y con frecuencia sus manos sostenían un generoso vaso de vino.
También era habitual mostrarlo fumando una pipa de arcilla.
Asimismo variaba el corte de sus ropas que podían ser un sacón largo con zapatos o pesadas botas negras. A veces, en su rol de Papá Noel, se asemejaba a un próspero borrachón, y en otras ocasiones, en su rol de San Nicolás, más parecía un airoso obispo. En otras palabras, tiempo atrás distaba de ser una figura uniforme, y aquí ni siquiera nos es de utilidad Clement Moore quien dijo simplemente:
"Vestía con pieles de pies a cabeza, con sus ropas manchadas de ceniza y hollín."
Más tarde, y con frecuencia, se lo mostraba ataviado con un confortable enterizo de piel, pero el siglo XIX no produjo un estilo dominante.
Todo esto cambió alrededor de 1930. La Coca-Cola decidió utilizar a Papá Noel en su campaña publicitaria invernal, y en 1931 contrató a un artista norteamericano de nombre Haddon Sundblom, y le encomendó la misión de recrear y precisar la figura del viejo caballero. La imagen de Sundblom inundó el mercado desde comienzos de la década del 30 a comienzos de la del 60, y se convirtió en la imagen del obsequiador navideño.
De la variedad de colores que engalanaban las ilustraciones anteriores, Sundblom escogió aquellos que hacían juego con los colores oficiales de la Coca-Cola —rojo y blanco— y para cuando concluyó su campaña ya nadie pensó en mostrar a Santa Claus o Papá Noel en otros colores que no fuesen esos.
Descartó la corona de muérdago, el sombrero de copa, la mitra obispal y la capucha puntiaguda, seleccionando en cambio un gorro de dormir suelto, rojo con ribetes blancos y un pompón de idéntico color en la punta.
En reemplazo del enterizo de piel o un largo sacón, diseñó una túnica que llegaba hasta los muslos, ajustada por un ancho cinturón negro, la cual, como el gorro, lucía ribetes de piel blanca. También rojos eran los pantalones, enfundados en pesadas botas negras.
Desaparecieron los vasos de vino y la pipa de arcilla, reemplazados.., por qué otra cosa sino por una inofensiva botella de Coca-Cola. El viejo borracho de la pipa se convirtió en personaje circunspecto, vestido con alegres colores disneyanos, que exudaba alegría y generosidad de tío dispendioso. En suma, un visitante navideño higienizado, estrictamente para niños, que barrió con todos sus antecesores. Por la vía del cine trascendió las costas norteamericanas para convertirse en imagen mundialmente reconocida.
En la Gran Bretaña actual la mayoría de los Santa Claus responden al diseño americano, pero aún se ve la vieja versión de largo gabán, en especial en el norte. Hemos adoptado los colores rojo y blanco, pero parecemos renuentes a hacerlo con el gorro de dormir americano, prefiriendo retener la capucha que se nos antoja más digna.
Puede llegar a escandalizar a algunas personas el pensar que un fenómeno tan moderno como la Coca-Cola ha llegado a influenciar algo tan tradicional como la Navidad, pero a través de su historia las campañas publicitarias de esta empresa siempre han captado expertamente la tónica del momento. En la década del 30, durante los años de la Depresión, deben de haberse percatado que la gente deseaba una imagen cálida y generosa, y eso se lo dieron con esta nueva y querendona figura de Santa Claus. Con la llegada de los alocados años 60 de pronto pareció estar fuera de foco y fue prestamente reemplazado por las estrellas pop del momento, pero ya la imagen de Papá Noel creada por la Coca-Cola estaba firmemente establecida y, según sus propias palabras, "los cuadros del Santa de Sundblom habían capturado los corazones de todos para convertirse en la aceptada representación del viejo y alegre duendecillo".

Fuente: “Tradiciones de Navidad”, Desmond Morris, Editorial Emecé, Buenos Aires 1993.

18/12/17

¿POR QUE PAPA NOEL BAJA POR LA CHIMENEA?

A los niños suele decírseles que cuando Papá Noel (o Santa Claus) visita sus hogares, lo hace introduciéndose por la chimenea. Esta representa una curiosa manera de acceder a una casa, y se ha recurrido a algunas ideas ingeniosas para explicar tal proceder.
Algunas autoridades relacionan este ingresar por la chimenea con la primitiva adoración del fuego, pero no existe evidencia que soporte esta teoría. Otros lo atribuyen a una vieja costumbre según la cual se limpiaban las chimeneas el día de Año Nuevo para permitir el ingreso de la buena
suerte durante el resto del año. Tal costumbre puede haber existido, pero no hay nada —salvo la conjetura— que la vincule a Papá Noel o a Santa Claus.
Para comprender la verdadera explicación del ingreso por la chimenea es importante recordar su origen. Todas las referencias modernas remiten al famoso poema "Una visita de San Nicolás", escrito en 1822 por el estudioso norteamericano Clement Moore a sus seis hijos jóvenes. En este poema describe a San Nicolás llegando en un trineo tirado por renos y aterrizando en el techo de su casa. Salió al exterior para ver qué sucedía:
"Entonces, en un santiamén oí sobre el techo la danza de los pequeños cascos, y al volver mi cabeza para retirarme
Santa Claus, de un salto, bajó por la chimenea".
Moore había incursionado en el campo de la antropología, y estudiado una vasta cantidad de mitos y leyendas de Navidad antes de sentarse a escribir lo que suponía un simple y puramente imaginativo cuento para niños, cuando en realidad su poema representaba una viva amalgama de una variedad de antiguas tradiciones, y parece que el arribo por vía de la chimenea tiene su origen en Finlandia.
Una vez trasladada la ubicación de la escena de una moderna casa occidental a una primitiva vivienda lapona el elemento de la chimenea se hace obvio. Los antiguos lapones
vivían en pequeñas carpas, similares a un iglú, cubiertas por
pieles de renos, hundidas en la tierra de modo que apenas si la parte superior era visible. La entrada era un hueco en el techo, a la vez vía de escape para el humo de su fuego, lo cual hacía que puerta y chimenea fuesen una misma cosa. De esta manera si Papá Noel/Santa Claus ingresaba por la puerta automáticamente descendía por la chimenea.
El poema de Clement Moore contiene dos importantes claves. Cuando llega el visitante sus renos se oían en el techo, lo cual armoniza con el entorno lapón. Por otra parte entra de un solo salto; no baja la chimenea, se arroja por ella. Esto carecería de sentido tomando en cuenta las altas chimeneas de nuestras casas, pero resulta una descripción perfecta de una choza lapona cubierta por pieles.

En la foto: Antigua chimenea construíca por uno de los pioneros de Bariloche, Don Otto Meiling.

Fuente: “Tradiciones de Navidad”, Desmond Morris, Editorial Emecé, Buenos Aires 1993.