Mostrando entradas con la etiqueta GUERRA DEL PARAGUAY. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GUERRA DEL PARAGUAY. Mostrar todas las entradas

24/9/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE GRANADEROS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ

152 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ
El 22 de septiembre de 1866, los aliados atacan las trincheras de Curupaytí; las fortificaciones eran inexpugnables, a menos que se efectuara previamente un extenso trabajo de ablandamiento con los cañones de la escuadra; el Almirante Tamandaré tomo a su cargo esta tarea, bombardeando las posiciones por cuatro horas, pero sin conseguir un resultado concluyente.
A las 12 se dio la señal de ataque a las fuerzas terrestres, contenidas por el I y II Cuerpo del Ejercito Argentino, a las órdenes respectivamente de los generales Wenceslao Paunero y Emilio Mitre, y al II Cuerpo del Ejército Brasileño, a las órdenes del general Marques de Porto Alegre.
La operación en su conjunto era comandada por el general Bartolome Mitre.
Bajo un intensísimo fuego de artillería y fusilería, las tropas aliadas avanzaron a la bayoneta hacia las fortificaciones; su avance se veía entorpecido por el terreno cenegoso en que operaban, lo cual potenciaba la eficacia del fuego enemigo.
El ataque aliado fue finalmente contenido. Después de cinco horas bajo el fuego, los aliados recibieron la orden de retirada, impartida por Mitre. La mayor parte de los jefes argentinos de los 17 batallones de esta nacionalidad que tomaron parte del asalto cayeron muertos o se encontraban heridos: los Coroneles Rosetti y Charlone, muertos, como asi también los comandantes Fraga y Diaz, estaban heridos, entre otros muchos, los comandantes Ayala y Luis Maria Campos, el mayor Mansilla y el coronel Rivas.
Este ultimo fue ascendido a general en el campo de batalla. Habian caído, entre muertos y heridos, 2050 argentinos (40 por ciento de los efectivos empeñados) y 1950 brasileños (20 por ciento de las tropas que habían combatido)
Los paraguayos, librando una batalla estrictamente defensiva, apenas tuvieron un centenar de bajas.
Estos hombres ofrecieron todo en cumplimiento del deber y del sagrado juramento hecho a la Bandera azul y blanca, de defenderla hasta perder la vida. ¡Argentinos! No los olvidemos y rindámosles nuestro homenaje.

PUBLICACION EN LA PÁGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ

152 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ
El 22 de septiembre de 1866, los aliados atacan las trincheras de Curupaytí; las fortificaciones eran inexpugnables, a menos que se efectuara previamente un extenso trabajo de ablandamiento con los cañones de la escuadra; el Almirante Tamandaré tomo a su cargo esta tarea, bombardeando las posiciones por cuatro horas, pero sin conseguir un resultado concluyente.
A las 12 se dio la señal de ataque a las fuerzas terrestres, contenidas por el I y II Cuerpo del Ejercito Argentino, a las órdenes respectivamente de los generales Wenceslao Paunero y Emilio Mitre, y al II Cuerpo del Ejército Brasileño, a las órdenes del general Marques de Porto Alegre.
La operación en su conjunto era comandada por el general Bartolome Mitre.
Bajo un intensísimo fuego de artillería y fusilería, las tropas aliadas avanzaron a la bayoneta hacia las fortificaciones; su avance se veía entorpecido por el terreno cenegoso en que operaban, lo cual potenciaba la eficacia del fuego enemigo.
El ataque aliado fue finalmente contenido. Después de cinco horas bajo el fuego, los aliados recibieron la orden de retirada, impartida por Mitre. La mayor parte de los jefes argentinos de los 17 batallones de esta nacionalidad que tomaron parte del asalto cayeron muertos o se encontraban heridos: los Coroneles Rosetti y Charlone, muertos, como asi también los comandantes Fraga y Diaz, estaban heridos, entre otros muchos, los comandantes Ayala y Luis Maria Campos, el mayor Mansilla y el coronel Rivas.
Este ultimo fue ascendido a general en el campo de batalla. Habian caído, entre muertos y heridos, 2050 argentinos (40 por ciento de los efectivos empeñados) y 1950 brasileños (20 por ciento de las tropas que habían combatido)
Los paraguayos, librando una batalla estrictamente defensiva, apenas tuvieron un centenar de bajas.

Estos hombres ofrecieron todo en cumplimiento del deber y del sagrado juramento hecho a la Bandera azul y blanca, de defenderla hasta perder la vida. ¡Argentinos! No los olvidemos y rindámosles nuestro homenaje.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

PUBLICACION EN LA PÁGINA DE CORACEROS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ

152 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUPAYTÍ
El 22 de septiembre de 1866, los aliados atacan las trincheras de Curupaytí; las fortificaciones eran inexpugnables, a menos que se efectuara previamente un extenso trabajo de ablandamiento con los cañones de la escuadra; el Almirante Tamandaré tomo a su cargo esta tarea, bombardeando las posiciones por cuatro horas, pero sin conseguir un resultado concluyente.
A las 12 se dio la señal de ataque a las fuerzas terrestres, contenidas por el I y II Cuerpo del Ejercito Argentino, a las órdenes respectivamente de los generales Wenceslao Paunero y Emilio Mitre, y al II Cuerpo del Ejército Brasileño, a las órdenes del general Marques de Porto Alegre.
La operación en su conjunto era comandada por el general Bartolome Mitre.
Bajo un intensísimo fuego de artillería y fusilería, las tropas aliadas avanzaron a la bayoneta hacia las fortificaciones; su avance se veía entorpecido por el terreno cenegoso en que operaban, lo cual potenciaba la eficacia del fuego enemigo.
El ataque aliado fue finalmente contenido. Después de cinco horas bajo el fuego, los aliados recibieron la orden de retirada, impartida por Mitre. La mayor parte de los jefes argentinos de los 17 batallones de esta nacionalidad que tomaron parte del asalto cayeron muertos o se encontraban heridos: los Coroneles Rosetti y Charlone, muertos, como asi también los comandantes Fraga y Diaz, estaban heridos, entre otros muchos, los comandantes Ayala y Luis Maria Campos, el mayor Mansilla y el coronel Rivas.
Este ultimo fue ascendido a general en el campo de batalla. Habian caído, entre muertos y heridos, 2050 argentinos (40 por ciento de los efectivos empeñados) y 1950 brasileños (20 por ciento de las tropas que habían combatido)
Los paraguayos, librando una batalla estrictamente defensiva, apenas tuvieron un centenar de bajas.

Estos hombres ofrecieron todo en cumplimiento del deber y del sagrado juramento hecho a la Bandera azul y blanca, de defenderla hasta perder la vida. ¡Argentinos! No los olvidemos y rindámosles nuestro homenaje.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

4/9/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUZÚ

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CURUZÚ
La batalla de Curuzú fue librada el 3 de septiembre de 1866 en el Fuerte de Curuzú, que se encuentra actualmente en Ñeembucú, Paraguay entre las tropas de Brasil, que estaba del lado de la Triple Alianza con Argentina y Uruguay, y las tropas de Paraguay. 
Curuzú se encontraba a 2 km al sur del Fuerte de Curupayty. Estos dos fuertes eran defensas avanzadas de la Fortaleza de Humaitá. 
El 3 de septiembre, después de un bombardeo, los brasileños en tres columnas inician el asalto. Intentan forzar inútilmente la trinchera pero son rechazados varias veces con grandes pérdidas, hasta que se percatan que la laguna era vadeable.
Atacados por retaguardia los paraguayos se defendieron con bravura en su posición, con arma blanca. Para ver lo que fue aquel heroico entrevero, reproducimos lo narrado por Thompson: “Un soldado paraguay y otro brasilero, se arrojaron uno sobre el otro, tan ferozmente, que se traspasaron simultáneamente con sus bayonetas”.
Los brasileños se quedaron con la victoria. Según el Coronel Centurión los paraguayos tuvieron 700 muertos y 1.500 heridos; según Río Branco, los brasileños tuvieron 900 hombres fuera de combate.
Cuando el Mariscal López se enteró que el enemigo había forzado esa posición fortificada, llamó apresuradamente al entonces Capitán Bernardino Caballero, ordenándole que fuese de inmediato con su regimiento a Curupayty para tratar de detener el avance del vencedor.

22/8/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE CARAGUATAY

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE CARAGUATAY
El 21 de agosto de 1869 se produce el Combate de Caraguatay, en la Guerra del Paraguay. Tropas brasileñas y argentinas al mando del Coronel brasileño Carlos B. De Oliveira Nery, atacan y derrotan a una columna paraguaya.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAY

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAY
El día 17 de agosto de 1865 tiene lugar la Batalla de Yatay, Guerra del Paraguay, 1865. El ejército aliado, formado por fuerzas argentinas, uruguayas y brasileñas al mando del General Venancio Flores, derrota a fuerzas paraguayas en los campos de Yatay, Provincia de Corrientes. La batalla fue sangrienta y reñida, terminando con graves pérdidas para los paraguayos.

La Guerra del Paraguay puede dividirse en cinco campañas: la de Matto Grosso, la del Uruguay, la de Humaitá, la de Pikysyry y la de las Cordilleras. En la campaña de Matto Grosso los paraguayos se apoderaron de la fortaleza de Coimbra, Alburquerque, Corumbá, Miranda y Dorados. La segunda tuvo por objetivo el Uruguay, hacia donde se dirigieron dos columnas del ejército paraguayo, por Corrientes y Río Grande, para expulsar a los brasileños y sostener la soberanía de ese país. El objetivo de la tercera -para los aliados- era la toma de la plaza fuerte que fue el centro de la resistencia paraguaya. La cuarta se llama así porque se desarrolló sobre la línea fortificada del arroyo Pikysyry, segundo centro de la resistencia del Paraguay. La quinta fue la que se llevó a cabo después de la batalla de las Lomas Valentinas, al otro lado de las Cordilleras, hasta Cerro Corá.
Al iniciarse la segunda campaña, abandonó Francisco Solano López la capital, para ir a ponerse al frente de sus ejércitos. Dejaba así la Asunción para siempre. Nunca más entraría en ella, no permitiéndole los azares de una guerra a muerte ni siquiera volver a contemplarla a la distancia.
En realidad, en aquel momento -8 de junio de 1865- empezaba su agonía, que era la de su patria, como él condenada a una muerte cruel e irremediable. Antes de partir dirigió al pueblo una proclama, en el que daba a entender que iba resuelto a abandonar “el seno de la Patria”, para incorporarse “a sus compañeros de armas en campaña”.

Pero llegó a Humaitá y cambió de opinión, bajo la influencia de insinuantes cortesanos, como el obispo Palacios, que acabaron por convencerle de que no debía imponerse ese inútil sacrificio, teniendo a su lado tantos hombres capaces que podían muy bien reemplazarle… Instaló, pues, allí su cuartel general, estableciendo una activa comunicación telegráfica con la ciudad de Corrientes, donde José Berges ejercía su representación.
El general Wenceslao Robles había reunido, entretanto, 30.000 hombres de las tres armas y estaba en condiciones de marchar, sin dificultad alguna, arrollando los pequeños obstáculos que encontrase en su camino. En aquellos momentos aún no se había establecido el campamento general de los aliados en Concordia, ni éstos disponían de tropas capaces de contrarrestar la acción del Paraguay. Ningún paraguayo dudaba del éxito de la empresa confiada a Robles, experimentado militar, que había dado tantas pruebas de sus aptitudes de brillante organizador. Pero los hechos desvanecieron bien pronto tan optimistas esperanzas.
Al frente de aquella poderosa columna, Robles se sintió inferior a su cometido, no atinando a obrar con la resolución y la pericia que le imponían las circunstancias. Perdió su tiempo con fútiles pretextos, avanzando con lentitud extrema, distraído por pequeñas guerrillas sin importancia. Así perdió la oportunidad única que se le brindaba, dando todas las ventajas a los oponentes. Finalmente, entró en tratos con los aliados, pagando con su vida los graves errores cometidos.
Lo reemplazó el general Francisco Isidoro Resquín, quien hizo contramarchar a su ejército, regresando con él a territorio paraguayo. El fracaso de la expedición de Robles determinó el fracaso de la expedición de Estigarribia. Este, al frente de 12.000 hombres, invadió el Estado de Río Grande del Sud, siguiendo la línea del Uruguay, para ir a encontrarse con la otra columna expedicionaria en la frontera de la República Oriental.
La llegada oportuna de Robles debió impedir la formación del ejército aliado que salió a batirle permitiéndole someter holgadamente a los brasileños. Pero no sucedió así. Robles no llegó nunca a la frontera oriental, no pasando más allá de los límites de Corrientes. Gracias a esto, Mitre pudo organizar el ejército hasta encontrarse en situación de batir a los paraguayos.
Realmente Estigarribia debió retroceder al ver que había fracasado el plan convenido. Pero lo empujaron adelante, los numerosos jefes orientales que lo acompañaban, los cuales le aseguraban que, al llegar a la frontera de su país, contaría con el franco apoyo de todos los compatriotas uruguayos.
Entrar en Uruguayana fue para él entrar en una ratonera. Pronto fue allí rodeado por el ya poderoso ejército aliado, teniendo que sucumbir, vencido por el hambre y por la muerte. Una parte de su ejército, que marchaba por la orilla derecha del río Uruguay, a las órdenes del mayor Pedro Duarte, sucumbió también, aplastado por fuerzas muy superiores.
En efecto, el 17 de agosto de 1865 libraron batalla 3.500 paraguayos, de caballería e infantería, con 11.000 aliados de las tres armas, a las órdenes del general Venancio Flores.
Pese a la abrumadora superioridad enemiga, Estigarribia rechazaba con ironía la propuesta de rendirse a los “libertadores de su patria”. “Si VV.EE. (decía a los jefes aliados) se muestran tan celosos por dar libertad al pueblo paraguayo, ¿por qué no empiezan por dar libertad a los infelices negros del Brasil, que componen la mayor parte de la población, y gimen en el más duro y espantoso cautiverio para enriquecer y estar en la ociosidad a algunos de cientos de grandes del Imperio?”.
Luego de la derrota de los paraguayos, Flores declaró: “Los paraguayos son peores que salvajes para la pelea, prefieren morir antes que rendirse…”.
La mayor parte de los prisioneros fueron pasados a cuchillo (se calcula que eran alrededor de 1.400) y los soldados sobrevivientes fueron alistados en los batallones del ejército aliado, obligándoseles así a ir contra su patria. Decía Flores: "Los batallones orientales han sufrido en Yatay una gran baja, y estoy resuelto a reemplazarla con los prisioneros paraguayos, dándole una parte al general Paunero para aumentar sus batallones, que están pequeños algunos". Mientras tanto el vicepresidente argentino Dr. Marcos Paz agrega: “El general Flores ha adoptado por sistema incorporar a sus filas a todos los prisioneros, y después de recargar sus batallones con ellos ha organizado uno nuevo de 500 plazas con puros paraguayos”.
El gran publicista oriental, Carlos María Ramírez protestó en 1868, contra la repetición sistemática del mismo hecho: “Los prisioneros de guerra –decía- han sido repartidos entre los cuerpos de línea y, bajo la bandera y con el uniforme de los aliados, compelidos a volver sus armas contra los defensores de su patria". ¡Jamás el siglo XIX ha presenciado un ultraje mayor al derecho de gentes, a la humanidad, a la civilización!.
En la Quinta Sección, chacra el Ombucito, existe un monolito que evoca la Batalla de Yatay. Este sitio fue declarado Lugar Histórico el 4 de febrero de 1942, por la Ley 12665, según consta en "Monumentos y Lugares Históricos" de Hernán Gómez. Allí serpentea un arroyo, entre arbustos y pajonales, que se vuelca en el río Uruguay. Este paisaje está adornado con elegantes palmeras Yatay (Yatay significa Palmera en guaraní). Ellas dieron su nombre al arroyo y al lugar. El topónimo dio el nombre a la batalla.

14/8/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE EZCURRA

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE EZCURRA
El 14 de agosto de 1869 se produce el ataque aliado a Ezcurra, Guerra del Paraguay. Tropas argentinas y brasileñas toman por asalto las trincheras fortificadas paraguayas. Una división argentina, mandada por el Coronel Luis M. Campos es la primera en ocupar la plaza.

13/8/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY
El 12 de agosto de 1869 se produce la Batalla para la conquista de la fortaleza de Peribebuy en la Guerra del Paraguay, 1869. Fuerzas argentinas al mando del General Luis M. Campos iniciaron el asalto, conquistando la plaza junto con tropas brasileñas. Esta acción se rememora en la marcha Capibary.
Guerra de la Triple Alianza. Llegado a Pirayú el 25 de Mayo, recién a fines de Julio, luego de dos meses de meditación, el Conde D’Eu, Príncipe Gastón María de Orleans, yerno del Emperador Pedro II, a cargo de las tropas aliadas, tomó la determinación de ir contra el Mariscal Francisco Solano López. Parecía dispuesto a realizar un avance frontal, tan difícil como audaz.
La presencia próxima del caudillo paraguayo, gravitando sobre su ánimo, le indujo después a pensar en operaciones menos arriesgadas. Y quedó convenido un movimiento envolvente, que amenazara la retaguardia de los paraguayos.
Por eso, el Conde D’Eu operaría sobre la izquierda de su oponente, a la cabeza de una poderosa columna que, haciendo un gran rodeo, iría por Paraguarí, Sapucay, Valenzuela e Itacurubí sobre Piribebuy y Ascurra. Los generales Emilio Mitre y José Antonio da Silva Guimaraes operarían al mismo tiempo sobre la derecha de los paraguayos, por los pasos de Altos y Atyrá, para salir en Tobatí y cortarles la retirada.
En Pirayú quedarían las fuerzas necesarias para amenazar el frente paraguayo y disimular el vasto movimiento proyectado.
El 28 de Julio se dio comienzo a la ejecución de este plan. Ese día partió por delante la vanguardia comandada por el general Juan Manuel Mena Barreto. En pos de ella avanzaron el mariscal Osorio,al frente del primer cuerpo del ejército imperial, el mariscal Plydoro da Fonseca Quintanilla Jordao, con el segundo cuerpo, y el Conde D’Eu con el resto de las tropas.
Eran más de 20.000 hombres de las tres armas, con poderosa artillería.
La plaza de Piribebuy estaba defendida por 1.600 hombres y doce cañones, a las órdenes del comandante Pedro Pablo Caballero.
El 10 de Agosto tomaron posición los aliados en torno del baluarte paraguayo, emplazando cincuenta y tres cañones en las alturas que lo dominaban. En todo el día siguiente continuó la reconcentración de las fuerzas aliadas y los preparativos del asalto.
La resistencia de los paraguayos fue tan tenaz como heroica. Los aliados varias veces rechazados, volvieron a la carga, hasta conseguir abrir una brecha en las trincheras, cuando las mujeres habían sustituido a los soldados paraguayos muertos y cargaban sus cañones, ya sin proyectiles, con frutas de coco, piedras, vidrios y arena.

7/8/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE AZCURRA

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE AZCURRA
El día 7 de agosto de 1869 se produce el Combate en Azcurra, uno de los tantos combates de la Guerra del Paraguay. Las tropas nacionales al mando del Coronel Donato Álvarez asaltaron las trincheras paraguayas en un exitoso ataque con armas blancas, retirándose luego en orden al iniciarse un contraataque masivo de la artillería paraguaya.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

30/7/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LAGUNA VERÁ

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LAGUNA VERÁ
El 30 de julio de 1868 se produce un combate cuerpo a cuerpo entre tropas argentinas y paraguayas en Laguna Vera, Paraguay. Las fuerzas paraguayas fueron aniquiladas.
Frente a Humaitá, el río forma una gran península baja y anegadiza, cortada por la Laguna Verá, que desde poca distancia del río se extiende hasta cerca del arroyo Timbó.
El punto de desembarco de los evacuados estaba al norte de Humaita, en la llamada Isla Poí, siendo en realidad una lengua de tierra montuosa que se interna en Laguna Verá. La primera disposición de Martínez fue cruzar al otro lado de la laguna a mujeres, niños y enfermos, en embarcaciones y a través de un canal abierto ex profeso. En principio no hubo dificultades, pero advertido el movimiento por los aliados, el general Rivas, con elementos que disponía más 14 batallones de infantería y 2 batería de artillería que le envió Caxias, mandó extender un cerco infranqueable frente a los paraguayos, contando además con una escuadrilla de botes y canoas, cuatro e ellos artillados en la proa, haciendo imposible el paso hacia Timbó.
Acosados por el hambre y el continuo bombardeo aliado, que en una semana arrojó 10.000 bombas, la situación de los paraguayos no podía ser peor. Ni bien oscurecía, los paraguayos avanzaban embarcados, y a poco andar se topaban con las canoas aliadas, produciéndose desesperados combates en las sombras de la noche, amaneciendo el día la laguna teñida de sangre. La última tentativa tuvo lugar el 30 de julio, en que unas 400 personas, entre ellas mujeres y niños, intentaron abrirse paso a través del cerco infranqueable. Las canoas quedaron llenas de muertos, y los aliados no pudieron soportar el espanto de la escena:
“Al traer las canoas al puerto –le escribe Gelly y Obes a Mitre- fue cuando todos quedaron espantados de lo que veían pues que al remover los cuerpos, para saber si había heridos, se encontraron con varias mujeres muertas, que venían con camiseta de soldado, y con éstas varias criaturas, también muertas”.
El mismo Obes dice que, con motivo del combate, fue a verlo a Rivas y “lo encontré todavía afectado por el espantoso cuadro que había presenciado”
Quedaban aún en Isla-Poi, 1.800 paraguayos permanentemente bombardeados y diezmados por el hambre, muriendo algunos de inanición ante el agotamiento completo de provisiones.
Conmovido por la situación, envía Rivas parlamentarios en tres oportunidades con proposiciones de capitulación, que son sucesivamente rechazadas por Martínez. Intervienen inclusive religiosos, que portando una cruz llegaron hasta los sitiados, hasta que finalmente Martínez acepta conferenciar con la condición de que los paraguayos no sean incorporados al ejército aliado y obligados a pelear contra su Patria, como había sucedido en el transcurso de la guerra. No solo a esto accedió Rivas, sino que además prometió que los jefes y oficiales conservarían sus espadas.
Según el parte de Rivas, cayeron en su poder 4 jefes, 95 oficiales, 300 heridos y enfermos, y 900 soldados.
Pocos días después, el general Bernardino Caballero recibe la órden de evacuar Timbó, trasladando a Monte Lindo la artillería, y pasando de aquí a incorporarse al ejército, detrás del Tebicuary.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

24/7/18

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ACAYASUÁ

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ACAYASUÁ
El 18 de julio de 1868 se produce el combate de Acayasuá. Una columna de fuerzas argentinas y brasileñas mandada por el Coronel argentino Miguel J. Martínez de Hoz, fue atacada por una fuerza de caballería paraguaya que estaba emboscada. Los brasileños huyeron y los argentinos sostuvieron la lucha con heroísmo hasta su final, en que fueron todos sacrificados. El Coronel Martínez de Hoz había nacido en Buenos Aires el 14 de marzo de 1832.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE BOQUERÓN Ó SAUCE

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE BOQUERÓN Ó SAUCE
El 18 de julio de 1866 se produce la definición en la Batalla de Boquerón, en la Guerra del Paraguay. Las fuerzas paraguayas había iniciado el asalto dos días antes contra posiciones aliadas. Las fuerzas argentinas en la batalla estuvieron comandadas por el General Emilio Mitre; las brasileñas por el Mariscal de Campo Polidoro y las uruguayas por el General Flores, quién era a la vez comandante en jefe. Las pérdidas en hombres fueron muy grandes para ambas partes, quedando victoriosas las fuerzas aliadas.

En el sangriento asalto que los soldados argentinos llevaron a la trinchera de Potrero Sauce, el 18 de julio de 1866, el primero que puso los pies en la disputada posición fue el capitán del Batallón San Juan, don Lisandro Sánchez, seguido del soldado Santiago Esquivel.
Animados por tan bravo ejemplo, toda la compañía sanjuanina y otra del Regimiento Córdoba, escalaron el terrible obstáculo. Animaba a sus cordobeses el capitán Pedro Sosa, cuando una bala cortó su vida, casi al mismo instante que rendía la suya el primero holló la trinchera, el bravo Lisandro Sánchez.
En medio de aquella carnicería y de aquel desesperado batallar, muere, al pie de la trinchera, el abanderado del 2 de Entre Ríos; el Sargento Máximo Euguren, un verdadero niño, la levanta en alto y escala la batería gritando a sus camaradas:
- Siganme, si son hombres.
Tal injuria no quedó sin recoger. Un miliciano le contesta airado:
- Lo hemos de seguir y aun hemos de pasar, Sargento… ¿Acaso usted nomás es argentino?
Y para sostener esta frase de insubordinación sublime, provocada por la duda del superior, el bravo miliciano se lanza adelante; tras él fueron otros, y al fin todos.
Fuente: Compilación de Anécdotas Militares, Subteniente Juan Carlos Cordoni, Bs. As. 1936.

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE BOQUERÓN Ó SAUCE

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE BOQUERÓN Ó SAUCE
El día 16 de julio de 1866 se da inicio a la Batalla de Boquerón ó Sauce, en la Guerra del Paraguay. El ejército aliado ataca las posiciones paraguayas en un combate sangriento, que duró tres días. Las pérdidas en hombres fueron muy grandes para ambas partes, quedando victoriosas las fuerzas aliadas.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL

PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAYTY-CORÁ

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAYTY-CORÁ
Continúa la batalla iniciada el dia 10 de julio de 1866 donde las fuerzas paraguayas las cuales superaban en número a las argentinas fueron derrotadas. 
Compartimos el siguiente relato del combate.
Uno de los medios mas eficaces de destrucción empleado por los praguayos en su lucha con el ejército aliado y, por cierto, con funesta eficacia, fueron los cohetes a la Congreve. Cada choetazo significaba una brecha abierta en las filas, un montón de muertos y heridos, que perecen en medio del mayor dolor.
En la batalla de Yatayty-Corá cayó uno de esos proyectiles en el centro de los cuadros formados por la infantería argentina. El terror se apoderó aún de los mas serenos: apartáronse todos velozmente, esperando el instante en que, estallando el cohete, esparciera en derredor desolación y la muerte.
Entonces sucedió algo verdaderamente grandioso: el mayor don Fernando Echegaray aproximose rápido y sereno al lugar donde el proyectil mortífero rodaba vertiginoso; separó de un fuerte empellón al abanderado Uriarte, mientras que sujetando con mano fuerte la vara del cohete fatal, arriesgando la vida para salvar la de sus camaradas, corrió a lanzarle lejos… pero no tuvo tiempo. Antes de soltarlo estalló, y una nube de fuego y humo rodeó el cuerpo del heróico abnegado que permaneció aun un instante en pie para desplomarse en brazos del teniente Solier, que presuroso acudió en su auxilio.
El mayor Echegaray, como muchos otros héroes, no tuvo última palabra: tuvo último heroísmo, que ha dejado su nombre escrito indeleblemente en las páginas refulgentes de la Historia.
Fuente: Compilación de Anécdotas Militares, Subteniente Juan Carlos Cordoni, Bs. As. 1936.


PUBLICACIÓN EN LA PAGINA DE PATRICIOS POR ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAYTY-CORÁ

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAYTY-CORÁ
El 10 de julio de 1866 se produce el inicio de una ofensiva paraguaya contra tropas argentinas en Yataytí-Corá. Las fuerzas paraguayas superaban en número a las argentinas. En una lucha encarnizada que duró todo el día los atacantes fueron derrotados. Las fuerzas argentinas estuvieron mandadas por el Coronel Ignacio Rivas.

VER PUBLICACIÓN ORIGINAL